Aprender a convivir con el dolor

Guardamar del Segura, 12 de Julio de 2006
Perder a un ser querido conlleva un dolor emocional intenso que suele traducirse en un sentimiento de tristeza o ansiedad. Accidentes y catástrofes naturales dejan a cientos de personas sumidas en el duelo, un proceso que requiere de la atención de profesionales. Según las profesoras Fina Sanz y Paloma Andrés, el duelo es una experiencia común y dolorosa. Se calcula que aproximadamente un 16% de las personas que han padecido la pérdida de un ser querido presentaron un cuadro de depresión durante un año o más después de dicha pérdida. Habitualmente asociamos el término duelo con la muerte. No obstante, en psicología este concepto abarca un espectro más amplio que engloba la muerte simbólica de seres queridos, como por ejemplo las rupturas de pareja y el incumplimiento de expectativas.
Fina Sanz y Paloma Andrés, profesoras del taller “Cómo generar recursos en la vida: el lenguaje de las emociones, las crisis y los duelos. El autoconocimiento a través del cuerpo” que se imparte en la Universidad de Verano Bancaja de Guardamar, distinguen varias fases del duelo como son la negación, ira, negociación, depresión, pseudoaceptación, aceptación y gratitud, las cuales no siempre se dan en este orden. El duelo, por tanto, es sinónimo de cierre, despedida o abandono. La superación de esta etapa requiere un arduo trabajo personal para generar los recursos necesarios que nos ayudan a recuperarnos.
Las profesoras de este taller trabajan el modo de superar el sentimiento de duelo, situaciones de crisis y cambio con jóvenes de distintos países, que en algunos casos han sufrido grandes desastres. La adolescencia y la juventud son etapas de grandes cambios difíciles de afrontar, explican las especialistas. Además, las formas de respuesta emocional a las crisis personales y al duelo son diferentes según el marco cultural. Así lo han constatado en este taller que cuenta con alumnos del Brasil, Túnez, Colombia, Méjico, Argelia y Marruecos, entre otras nacionalidades.
A través de diferentes dinámicas, los alumnos aprenden a generar recursos para enfrentarse a sus propios problemas, trabajando el autoconocimiento y su autopercepción, identificando y transformando sus emociones de ira, tristeza y cólera en emociones positivas y mejorando el comportamiento relacional con ejercicios de respiración y relajación.
Fina Sanz es psicóloga, sexóloga y pedagoga, autora de libros como “Los laberintos de la vida cotidiana” o “Los vínculos amorosos” y directora del Instituto Terapia de Reencuentro de Valencia del cual es también miembro Paloma Andrés, ginecóloga y experta en temas de género y relaciones humanas.

